"No
entres dócilmente en esa noche quieta...
La
vejez debería delirar y arder cuando se cierra el día;
Rabia,
rabia, contra la agonía de la luz.
Aunque
los sabios al morir entiendan que no hay tiniebla justa
Porque
sus palabras no ensartaron relámpagos
Ellos,
no entran dócilmente en esa noche quieta
Buenos
hombres que tras la última inquietud, lloran por ese brillo
Con
que sus actos frágiles pudieron danzar en una bahía verde
Rabia,
rabia, contra la agonía de la luz
Los
salvajes que atraparon y cantaron al sol en vuelo
Y
aprenden, ya muy tarde que llenaron de pena su camino
No
entran dócilmente en esa noche quieta
Los
solemnes cercanos a la muerte, que ven con mirada deslumbrante
Ojos
ciegos pudiendo arder como meteoros y alegrarse
Rabia,
rabia contra la agonía de la luz
Y
tú mi padre allí, en tu triste apogeo
Maldice,
bendíceme ahora con la vehemencia de tus lágrimas, que yo ahora imploro
No
entres dócilmente en esa noche quieta
Rabia,
rabia, contra la agonía de la luz."
-Dylan
Thomas 1914-1953
Para
el Dr. Abraham Heriberto Soto Cid, Quien hizo de este un mundo mejor.
Pero
sobre todo para Isaac, Anilu y su familia quienes más sienten su ausencia.
Amigo
no es quien ríe mi risa, es quien llora mis lágrimas...
He
tratado de escapar de estas letras que me persiguen, días, meses y ahora ya dos
años, no he encontrado suficiente fortaleza para hacerles frente, nunca me
he sentido listo y probablemente nunca lo estaré, no he sido capaz de expresar
con total claridad y exactitud el espectro de emociones que me desbordan, la
profunda tristeza que me embarga al saber la situación, al vivirla codo a codo
con quienes más la padecen, me siento incapaz, incompetente e impotente, se ha
convertido en mi día a día un estado natural de desesperación y desasosiego,
mucho antes ya había experimentado la amargura de la perdida, aquella que se
experimenta al perder a alguien que has amado más que a ti mismo y ahora he
vuelto a estar en la misma posición asfixiante de no poder hacer más, de no
poder hacer suficiente, sé que las perdidas emocionales son parte del ciclo de
la vida, aquel diván del desamparo anímico al que todos regresamos tarde o
temprano, golpes para los que no existe analgésico alguno, a mí se me acaban
las palabras, se me cierra la garganta y sin embargo no puedo sumirme en esta
violenta saudade que me aplasta por los costados y que me quema el pecho.
De
no ser por mi amigo quizás no estaría escribiendo estas
palabras y estaría pensando en arruinar mi vida, que por momentos
parece no tener ningún sentido, dejarme llevar por la
misma presión insoportable que diluye el sentido de la vida, que
tuerce nuestra percepción y nos hace dudar de lo que es real de
lo que es mentira, pero él ha permanecido estoico y ecuánime ante la
adversidad, me ha inspirado con ese mismo
compromiso día tras día, que me hace estar al pie
de cañón sin importar que tanto quiera darme por vencido, tantas
veces que sería incapaz de contarlas, siento un profundo respeto por el, más
respeto de que siento por la mayoría de las personas que conozco y le
debo estar luchando el día de hoy,
He
aprendido que hay peores cosas que estar solo y eso es no tener un amigo en
este mundo y tú mi amigo nunca estarás solo, porque fui testigo de
todos aquellos que acudimos a tú llamado cuando fue necesario,
nunca había sido testigo de tanta gente reunida para honrar la vida y
la memoria de tú papá, es un aliento de esperanza para un futuro mejor saber la
clase de personas que mantienen viva su memoria en sus mentes y corazones, que
los acompañan y que estarán con ustedes siempre.
"Veo
una hermosa ciudad y un pueblo brillante que se levanta de este abismo.
Veo
las vidas por las cuales entrego mi vida, pacífica, útil, próspera y
feliz.
Veo
que tengo un santuario en sus corazones, y en los corazones de sus
descendientes, de aquí a futuras generaciones.
Es
una cosa mucho, mucho mejor que yo, que lo que he hecho alguna vez; es un
descanso mucho, mucho mejor al que voy de lo que nunca he conocido".
-Charles
Dickens
Hoy
hace dos años que recordamos y sentimos la ausencia de uno de los hombres que más
he admirado, porque sus logros siguen sorprendiéndome, día tras día a través de
su legado cuya memoria se mantiene en sus hijos y en su familia para todas las
generaciones por venir
Y
tal como la Asociación Farmacéutica y Representación Estudiantil enlisto:
"En
los maestros que nos dejó, en la estancia de la Farmacia Hospitalaria y
Comunitaria.
En
los compañeros que inspiró y hoy se encuentran laborando en esta área.
En
las nuevas generaciones que seguirán siendo formadas en hospitales y clínicas.
En
la maestría en la farmacia clínica y en las historias que tenemos con usted.
A
otro año de su partida aún lo recordamos con mucho cariño.
Hasta
pronto Dr. Abraham."
"La muerte de cualquier hombre me disminuye porque estoy ligado a la humanidad; Por eso la muerte de cualquier hombre arranca algo de mí, porque estoy ligado a la humanidad; y por tanto, nunca preguntes por quién tocan las campanas, porque también están tocando por ti..."
-Ernest
Hemingway
