Se podría decir que entramos a esta vida como almas perdidas,
nacidas del éter, venidos de la nada con dirección hacia la nada, pero existe
una figura que puede cambiar todo eso, darle un sentido de pertenencia a
nuestra existencia, darle guía, destino...
Escuchamos frases como
"Infancia es Destino." pero parece incompleta y al mismo tiempo
vacía, consecuente en su inconsistencia sin embargo no está completa, le falta
una parte fundamental, el padre se convierte en el protector, en la luz que
guiara nuestro camino, paso a paso, hacia innumerables retos y la única
herramienta con la que contaremos para hacer frente a lo desconocido será
nuestra formación, nos definirá nuestra infinita capacidad de sobreponernos a
lo imposible, nuestra templanza, la determinación de un sociópata para
perseguir un objetivo como en su momento a mí se me dijo de forma irónica por
esta misma figura distorsionada, una mera sombra de lo que debió haber sido mi
guía
El gozo infinito de sabernos
parte de algo que ha trascendido el tiempo a través de generaciones, el júbilo
de aprender cual es nuestra naturaleza al reconocer el corazón que late en
nuestro pecho como un reflejo idéntico al de aquel en aquella figura más que
metafórica, el corazón de mi hijo pertenece al de un guerrero porque así mi
corazón también lo es.
Me siento responsable de
contarte esto, por que como sabiamente Ernesto Guevara de la Serna reflexiono
para futuras generaciones: "El conocimiento nos hace
responsables."
Porque tú eres más que mi hijo
Oliver, eres mí legado, el último de una larga lista de últimos,
He pensado en ti, te he
escuchado como un reflejo de mis pensamientos, te he encontrado entre el sueño
y la vigía, haciéndome consciente de la transición que experimento en mí mismo.
De que significas todo para mí.